
El 11 de abril de este año
el nuevo directorio de Blanco y Negro, que es presidido por
Carlos Tapia, decidió despedir a Ivo Basay como técnico de Colo Colo. Basay había llegado al club
con Hernán Levy como presidente del
directorio del Cacique. Pero independientemente de ello, los resultados no lo
acompañaban en el Apertura pasado.
Luego de ser ofrecidos
varios técnicos para dirigir al conjunto popular, el nuevo directorio decidió
que Luis Pérez sea el técnico interino del equipo hasta el fin del torneo. De
todas formas, Pérez no pudo revertir
los malos resultados: su equipo perdió
por 5 a 0 el clásico ante Universidad de Chile y clasificó con lo justo a
los play offs, donde no logró llegar
a la final.
Para este Torneo Clausura, el directorio se tomó
su tiempo para designar al nuevo director técnico. Parecía que iba a ser el
argentino Pablo Marini, pero al
final nombró a su compatriota Omar
Labruna, quien había realizado una mala campaña en Audax Italiano.
"Estoy muy agradecido y
en la vida hay que serlo. Estoy muy contento por este nuevo desafío en Colo
Colo, que será difícil, pero tengo la confianza porque hay un gran plantel y
podemos hacer cosas importantes", declaró quien fuera ayudante de campo de
Ramón Díaz en River Plate argentino.
Para este Torneo Clausura, el conjunto de Macul dejó ir a varios de sus
referentes, entre ellos, el capitán Esteban
Paredes y Bryan Rabello. Y contrató poco y mal. Uno de los argumentos
esgrimidos para ello es la falta de dinero que tiene el club para hacerlo. Jean Pineda, Facundo Coria, Felipe Flores y
Juan Guillermo Domínguez son algunas de las seis altas del Cacique.
De ellas, solo Pineda y Flores jugaron
de titulares en las primeras cinco fechas.
En este semestre, Colo Colo con Labruna juega con un clásico 4-4-2. Lo hace sin enganche y no tiene
quien distribuya el juego al goleador Carlos
Muñoz y a Mauro Olivi, quien en
la última jornada se hizo expulsar tontamente. Mathías Vidangossy intentó ser el conductor que tanto necesita el
equipo pero lo hizo por momentos nada más.
El conjunto más popular de
Chile, tiene las líneas muy separadas
entre sí. La defensa está muy distante del mediocampo, y éste del ataque. Su
juego es monótono y aburre a cualquier espectador. Suma apenas una victoria,
tres empates y apenas cinco goles a favor, cuatro de ellos convertidos por Muñoz.
"No puedo vender humo
de que estamos jugando bien. Estamos jugando a un 50 o 60 por ciento de lo que
yo espero", confesó el propio Omar
Labruna. Y agregó: "Desde el aplauso a la crítica hay medio paso.
Queremos ganar y seguir mejorando, pero he visto mejorías. Hay mucho por
hacer".
Ubicado en la séptima
posición de la tabla, es muy difícil que clasifique a los play offs si continúa jugando así y mostrando un nivel muy pobre en
el actual Clausura. Carlos Tapia por no
invertir y contratar un buen director técnico, prefirió fracasar y morir con
Labruna…
Damián Tiscornia
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