
El 2007 fue un año difícil para ella, dado que falleció su abuelo. Tenía sólo 16 años. Pero al año siguiente la vida le dio otro duro golpe: en abril su primo hermano Fernando Vilche, que defendía a Rampla Juniors, falleció víctima de cáncer. "Eso fue un golpe muy duro para mi y en ese lapso de tiempo, me decidí por tomar la decisión en querer jugar", afirma Lucía Labrador Vilche, quien desde niña practicó otros deportes, pero luego se inclinó hacía el fútbol. Pero, ¿cuál es la realidad del fútbol femenino luego de clasificar al Mundial Sub-17 de Azerbaiyán?
Labrador es una delantera del Montevideo Wanderers y sirve como ejemplo para explicar cuál es la realidad del fútbol femenino en Uruguay. "En los equipos de mujeres más sólidos, las pretemporadas son muy exigentes y en otros equipos cuyo sustento económico no es tan bueno, de repente no hacen un entrenamiento tan preparado", declara la nacida el 8 de julio. "Tenés que ser muy sobresaliente porque el nivel es muy competitivo y si no jugás en la selección mayor y te probás en otro lado no, tenés mucha suerte", agrega quien integra la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil del Sodre.
_ Practicó diferentes deportes antes de dedicarse de lleno al fútbol, ¿qué pudo aplicar en el fútbol de otros deportes?
_ Un día no me aguanté las ganas y me metí en un "picado" en la escuela y desde allí en adelante como que nadie me decía nada más. Incluso después ya mis amigos me invitaban para que fuera a jugar con ellos. Siempre sentí que el fútbol era distinto porque tenía mas libertad de moverme como quisiera. Ahí podía aplicar la velocidad, la inteligencia, y lo que uno tiene de rebelde para pelear por cada pelota. Nunca pensé que me iba a dedicar a jugar y mucho menos que iba a entrar en un cuadro de fútbol.
_ Tengo entendido que cuando era adolescente sufrió mucho la muerte de su abuelo y de su primo Fernando Vilche, ¿en cuánto le influyó para que se dedique a la practica activa del fútbol?
_ Eso fue un golpe muy duro para mi y en ese lapso de tiempo, me decidí por tomar la decisión en jugar y probarme en un equipo. Fue algo que se me metió en la cabeza y a toda costa quería lograrlo. Ellos nunca llegaron a verme jugar. Sé que ahora estarían orgullosos de mí si pudieran verme, aunque sé que lo hacen desde allá arriba. Que yo recuerde tenía 5 años la primera vez que pisé el Estadio Centenario cuando mi abuelo me llevó a ver a Peñarol. La imagen de ese césped enorme todavía la tengo grabada hasta el día de hoy. Lo único que distinguía bien era el 10, que en ese entonces era Pablo Bengoechea, y era al único que conocía, a él y Antonio Pacheco. Desde ese día yo pedía para que cada fin de semana me llevaran a ver a Peñarol.
_ Hablemos de sus comienzos. ¿Dónde fueron?
_ Mi primer equipo fue Wanderers. Todo lo que aprendí de fútbol se lo debo al Bohemio. Me formó como deportista y como persona. Me ayudó a tener disciplina y esfuerzo. Cuando era niña solamente pensaba en mover la pelota, pero luego aprendí con los años, que también hay que ser fuerte física y mentalmente, a no tomarme todo a pecho y a tener la seguridad de que siempre hay revancha, en el fútbol y en la vida. Siempre quise ser una mujer diferente. Quería vivir cosas que por ejemplo no podés hacerlas internado en un gimnasio o estudiando para una carrera toda tu vida. Y el fútbol te da muchas cosas, muchas también te quita, es cierto, pero te enseña a andar por la vida, a tomar decisiones y te da "calle".
_ Cuénteme a qué futbolista tiene como referencia.
_ Hace años me gusta mirar fútbol de todas partes del mundo, principalmente de Italia, España, Inglaterra y Brasil. Se aprende mucho observando los distintos sistemas de juego de todos los países y eso te abre mucho la cabeza, para saber tácticas y para saber opinar. Sin duda que jugadores como Suárez, Drogba, Rooney y Messi, entre otros, son ejemplos a seguir. Los admiro de verdad pero a mí en realidad me gusta más mirar a jugadores a nivel local.
_ ¿Y a nivel local?
_ Yo siempre me inspiro más en los juveniles, porque son el futuro de nuestro fútbol, siempre lo dije. Conozco mucha gente en el medio y a veces con amigos vamos a ver los partidos preliminares de Tercera y también los de Cuarta división. Los partidos del masculino de la Sub-17 y sub-20 los seguí todos, pero la que más me impactó fue la sub 20 de Diego Aguirre, cuando viajaron a Egipto. Pensar que de ahí salieron muy buenos jugadores como Gastón Ramírez, Nicolás Lodeiro y Abel Hernández, entre otros. Una figura en el fútbol local, el Señor Antonio Pacheco a quien admiro desde que tengo 8 años, es y será mi ejemplo a seguir, como deportista y como la persona digna que es, y esa combinación es difícil de encontrar.
_ Muchas personas critican a esos juveniles que usted admira, ¿qué opina al respecto?
_ Tengo que confesar que a veces me da bronca la gente que habla mal de los juveniles porque el sacrificio que tienen que hacer muchos de ellos para "tener un lugar" en este mundo del fútbol es enorme. Más aun los que son del interior y estudian, porque algunos tienen que vivir en las sedes de los clubes y no les alcanza para alquilar un lugar. Pero bueno, no muchos ven eso y no saben que atrás del éxito hay un camino de mucho sacrificio.
_ ¿Cómo se definiría como futbolista?
_ Y a mi me gusta encarar en la cancha. Al jugador no siempre se le da las oportunidades como quiere. A veces juego en el medio marcando, pero mayoritariamente he jugado de delantera todo este tiempo. Depende mucho del sistema de juego que el director técnico quiera que me toque, pero yo tengo que estar a la orden para jugar en donde sea por más que los otros puestos no me gustan.
_ ¿Disfruta del juego?
_ Una vez un amigo que ahora está jugando en el exterior me dijo: "Jugá cada partido como si fuera el último y mete todo lo que puedas, pero sobre todo disfruta". Y hago eso, disfruto sin presiones. Para sufrir se sufre en un entrenamiento o en las pretemporadas, y cuando salís a la cancha tenés que demostrar confianza aunque a veces no la tengas, porque eso sirve para minimizar al rival. Creo que los primeros minutos que te mostras en la cancha son fundamentales. Eso el oponente lo evalúa y luego te respeta dependiendo de las primeras jugadas.
_ Este año tuvo posibilidades de jugar en Peñarol, ¿verdad?
_ Este año 2012 se logró lo que yo tanto esperaba pero poco duró: en enero se creó el femenino de Peñarol, que nunca antes había tenido, al menos desde que nací. Ese mes hicimos una pretemporada muy dura y muy completa, con un cuerpo técnico rodeado de médicos profesionales. Sin embargo el proyecto no fue aceptado por Damiani y hace poco se disolvió el equipo. Entonces volví a jugar en Wanderers, en donde actualmente juego en Primera división.
_ Cambiemos de tema. ¿Qué diferencias encuentra ente el fútbol practicado por hombres y el practicado por las mujeres?
_ Si bien las reglas son las mismas, hay mucha diferencia porque lamentablemente en Uruguay no se le da tanta importancia al fútbol femenino como en otras partes del mundo. En los hombres, las categorías son muchas más. Ellos tienen todas las divisiones juveniles, luego la Tercera y la Primera división. Acá en cambio tenemos una categoría que le llamamos "la escuelita", de niñas de 10, 12 y 13 años. Luego vendría la sub-15, la sub-17, sub-20 y Primera. En realidad las categorías varían dependiendo del club, porque no todos tienen el mismo número de jugadoras. Los campeonatos se atrasan en la fecha de comienzo, es parecido a la segunda división de masculino porque siempre hay algún club que debe dinero.
_ ¿Se puede vivir del futbol femenino aquí en Uruguay?
_ Sin duda que no. De repente si sos muy bueno te podés ir a probar al exterior y ahí tenés más suerte. Pero acá en Uruguay siendo mujer, no podés dedicarte sólo a esto. Tenés que ser muy sobresaliente porque el nivel es muy competitivo y si no jugás en la selección mayor y te probás en otro lado, no tenés mucha suerte. Si fuese como en otros países como Italia, España. Brasil y Chile, sería mucho mejor. No solo porque a las jugadoras se las trata como verdaderas profesionales sino porque les pagan bien, y muchas de ellas con las que he hablado me cuentan que se dedican sólo a eso. Pero claro, no juegan en una cancha como las de acá, (sin desmerecer las que acá tenemos). Allá hasta entrenan sobre césped sintético y concentran en complejos de alto rendimiento.
_ ¿Se pueden hacer compatibles los horarios de las practicas con los del estudio o trabajo?
_ A veces se me complica porque los horarios se me juntan mucho. Estoy en la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil del Sodre "José Artigas". Cuando salgo de casa para ir a ensayar, ya dejo el bolso del fútbol pronto, o al revés. El entrenador igual ya sabe que llego tarde por eso.
Otra cosa que siempre se me ocuparon desde que juego al fútbol son los fin de semanas. A veces jugamos los domingos de mañana o los sábados de tarde. Antes salía a bailar mas seguido, pero desde que estoy en primera ya no lo hago porque uno se cansa mucho físicamente y cuando llega el fin de semana y termina el partido, lo único que querés es descansar, sino no rendís.
_ ¿Le molesta que algunas personas sostengan que el fútbol es sólo para hombres?
_ Creo que las personas están mal informadas. Cuando alguien dice "fútbol de mujeres" ya lo toman con cierta idea, piensan que son todas "machos", lesbianas o reas y la verdad que se equivocan porque en todos los planteles que estuve, siempre me tocó un lindo grupo de compañeras. Cuando la gente me pregunta por el fútbol, me dicen que no tengo pinta de jugadora, y ahí yo les contesto: “¿hay que tenerla?”
_ ¿Y cómo lleva ese tema con su aspecto femenino?
_ Algunas son más femeninas que otras, pero yo nunca dejé de arreglarme. Me gusta vestirme bien hasta para entrenar. Eso va en la personalidad de cada uno, y la verdad que me siento orgullosa de ser mujer y jugar al fútbol, nunca tuve vergüenza. "Si la tenés, no podes estar acá". He sentido hablar de gente que dice que las jugadoras no hacen nada, o que no entrenan tanto como los hombres. Y eso no es cierto.
Damián Tiscornia
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